HISTORIA
 
ORIGEN
EL FUERO DE LAGUARDIA. S. XII, XIII, XIV y XV
SIGLO XVI - AÑO 1583. (Constitución de Elciego como Villa.)
SIGLOS XVII, XVIII Y XIX
SIGLO XX

Origen

El origen del nombre de Elciego se pierde en la leyenda. Y las leyendas, entendidas en su justo valor, forman parte de la historia.

Una leyenda relaciona el origen de Elciego con la traslación de una antigua población con asentamiento que se señala en las proximidades de la ermita de San Vicente, a escasa distancia del Ebro. El paraje era denominado San Andrés de la Ribera.

Otro constituyente legendario es el de venta o posada alzada por un ciego en el asentamiento actual del pueblo. De él, posiblemente, tomaría la población el nombre

El primer testimonio escrito sobre Elciego lo encontramos en el año 1067, en el Cartulario de San Millán de la Cogolla. Se trata de un documento en forma de acta de testamento de Aznar Díaz de Zieko, redactado en latín de la época con un espíritu profundamente cristiano. Traducido, quedaría de la siguiente forma:

"En el nombre de Cristo nuestro Redentor.Yo, el señor Aznar Díaz de Zieko, movido por el amor a Dios e impulsado por el recuerdo de mis pecados, dispongo libremente, donar, por la gloria de Dios algo de lo que El tan abundantemente me ha dado. Por eso otorgo y cedo en honor del confesor de Dios San Emiliano (San Millán), a ti Abada Blasco y a los que habitan en el Monasterio contigo, mi propio palacio que tengo en El Cieko con todas sus heredades, tierras, viñas, molinos..."

El Fuero de Laguardia. (S. XII) - S XIII, XIV, XV

No se puede hablar de la historia de Elciego sin tener en cuenta el Fuero de Laguardia. Como tampoco se puede valorar el Fuero como algo dado solamente a los antiguos habitantes de lo que es actualmente la villa de Laguardia. El Fuero está fechado el 25 de Mayo de 1164 y fue otorgado por Sancho VI el Sabio La aldea Elciego, al igual que tantas otras, se vio beneficiada. Sus habitantes recibieron privilegios por pertenecer a esa franja conflictiva limítrofe, a menudo azotada por las constantes luchas entre el Reino de Navarra y el Reino de Castilla. El Fuero concedía facilidades para todos los pobladores de estas zonas limítrofes, la población aumentaba y la defensa de estas tierras estaba asegurada.

Los límites geográficos del Fuero estaban bien delimitados y aparte de la fortificación de la que tomó el nombre la Carta, el Fuero de Laguardia fue dado a todos los pobladores de esta zona y por consiguiente a los antiguos pobladores de Elciego.

Hasta el siglo XVI los habitantes de Elciego estarán dentro de la jurisdicción de la villa de Laguardia.

El siglo XIII se caracteriza por la ausencia de datos.

Durante los siglos XIV y XV la población de Elciego va en aumento. En 1366, según el apeo de Navarra, contaba con quince fogueras (hogares), y además un Clérigo y seis fijos-dalgo. A pesar de la tremenda peste del año 1564 que asoló varias aldeas hasta desaparecer alguna de ellas, Elciego se sobrepuso. Conforme a la relación dada por el Corregidor de Laguardia, en 1571 Elciego contaba ya con 150 fogueras.

Todo este progreso favorece y acrecienta la idea de independencia. Los habitantes de Elciego creen que ha llegado el momento y los habitantes de Laguardia lo advierten y tratan de evitar la emancipación de tan rica y próspera aldea

Siglo XVI. 1583. Constitución de Elciego como villa.

Los habitantes de Elciego nombraron una comisión que les representase ante el Rey en Madrid. Juan Sánchez Navarro de Ubago y Gregorio Velázquez fueron los elegidos. Se comienza el 16 de Marzo de 1583 y se concluye el 12 de Noviembre. La celeridad del proceso es debida al entendimiento por ambas partes y a la necesidad del Rey de obtener pronto dinero para sus continuas guerras.

El rey envía un emisario a Elciego para realizar el censo. Cada uno de los 275 vecinos deberá pagar 11.250 maravedís, lo que hizo un total de 3.093.750 maravedís.

Cumplidos los plazosy tras diversos avatares, el 12 de Noviembre de 1583, Felipe II concede a Elciego la Carta de Privilegio. En ella le separa de la villa de Laguardia y la constituye en "villa de por si e sobre si", dotándola de jurisdicción propia.

Esta es la Carta de Enajenación que Felipe II entregó al concejo de Elciego, y que en nombre de éste, recogió Don Vicente Ruiz de Ubago.

Placa conmemorativa de la
independencia de Elciego

SIGLOS XVII, XVIII Y XIX

El siglo XVII está sumergido en el ostracismo. Prácticamente no existe documentación.

Durante el siglo XVIII se realizan las principales obras del pueblo: (Plaza Mayor, Ayuntamiento, con su escudo propio, regalo del rey Felipe II, la ermita de la Virgen de la Plaza, etc. El desarrollo económico va unido al desarrollo artístico. El tema vinícola cobra gran auge y se construyen las casas señoriales.

El siglo XIX supone un afianzamiento económico con visión de futuro.

Elciego es el mayor productor de vino de la zona y su principal preocupación, al igual que en toda la zona, era la de instalar una producción vinícola de tipo industrial La Real Bascongada de Amigos del País propició las mejoras tecnológicas que dieron lugar al nacimiento del vino Rioja. Camilo Hurtado de Amézaga, Marqués de Riscal, fue pionero en rentabilizar los proyectos de dicha sociedad y puso las bases para una verdadera industrialización vitivinícola al más puro estilo bordelés.

Desde el punto de vista social, la población se dividía en dos grandes estamentos: los hijosdalgos (libres de cargas e impuestos, con derecho a propiedad de tierras) y los pertenecientes al pueblo llano. Mucha gente se instala en Elciego acreditando su condición de noble mediante su carta executoria, acogiéndose a las ventajas de tal condición y a la prosperidad de la villa.

En 1864, Elciego contaba con 345 vecinos según el Nomenclator Foral.

Siglo XX

Durante el primer cuarto de siglo, el sector económico sufre una importante crisis. Se producen tres fenómenos puntuales desde el punto de vista social: Por un lado, la división de la población en dos clases diferenciadas va desapareciendo paulatinamente. -Por otro lado, los pequeños agricultores van adquiriendo tierras y haciendas de terratenientes. Ya, por último, en la vida social, y en vísperas de la Guerra Civil, se nota una cierta politización.